Cuando alguien entra en tu web, casi nunca lo hace por tu web. Lo hace por lo que tu web le da: información, accesos, tráfico, recursos del servidor o un punto desde el que atacar lo que hay detrás.

En WordPress, la mayoría de incidentes no llegan por ataques imposibles de prever. Llegan por actualizaciones aplazadas, usuarios olvidados, contraseñas reutilizadas y permisos mal medidos. Es una buena noticia: casi todo tiene arreglo y casi todo puede comprobarse.

Esta guía explica qué busca un atacante, por dónde entra, qué señales mirar primero y qué hacer —y qué no— cuando sospechas que te han entrado.